Meyer: el significado de la música

El significado incorporado es, en resumidas cuentas, un producto de la expectativa. Si, sobre la base de la experiencia anterior, un estímulo presente nos lleva a esperar un evento musical consecuente más o menos definido, entonces ese estímulo tiene significado.

"Comprender el lenguaje es como comprender el criquet: es una cuestión de hábitos adquiridos por uno mismo y presumidos correctamente en otros" - Bertrand Russell.


Cuando un intérprete se enfrenta a una obra de un estilo que desconocemos, las primeras veces que la estudia tiene una sensación de incertidumbre. Sin embargo, tras varias sesiones de estudio empieza a comprender la forma en la que está compuesta y el ingenio que el autor ha plasmado en ella. Muchas veces no es necesaria una base teórica, simplemente asimilando la música y desarrollando cierta intuición es capaz de interpretarla sin problemas. A un compositor le puede suceder algo similar si tiene que escribir en un estilo al que no está habituado. Para asimilar dicho estilo, debe dedicar cierto tiempo a estudiar las obras de otros autores y entender cómo crean las expectativas a las que Meyer se refiere.

En estos casos estamos hablando de personas con una formación previa en la música. Ahora bien, un oyente que no ha estudiado música quizás no comprende su significado pero puede tener expectativas de ella. Así, en un concierto para violín y orquesta todo el público tiene la expectativa de escuchar una sección en la que el solista se luzca. Un oyente que ha estudiado música tiene la expectativa de que esto ocurra en la cadencia, mientras que alguien que no sabe de música no es capaz de predecirlo con tanta exactitud pero entiende su lógica. 

Entonces, ¿por qué la música tiene una cierta lógica que puede percibirse sin unos estudios previos? Probablemente sea porque, al fin y al cabo, el arte siempre tiende a inspirarse en la naturaleza y en las vivencias humanas. Por ejemplo, la forma sonata puede entenderse como una estructura de presentación (exposición), nudo (desarrollo) y desenlace (reexposición), por lo que se asemeja a la estructura de una obra literaria. Aunque el oyente no sepa de música, si presta atención a la sonata terminará con la sensación de que ha escuchado una historia (musical), a pesar de que no llegue a ser consciente de su significado. Basándonos en la cita de Russell, no hace falta tocar o componer para entender la música al igual que no hace falta jugar al criquet para ver un partido y entender el juego. Si el espectador nunca lo ha visto antes, los primeros partidos le resultarán incomprensibles pero es cuestión de hábito que termine aprendiendo todas las normas.




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