El sonido del alma
F. Hegel, Lecciones sobre la estética
2. La música, p. 668.
Como el instrumento más libre y, según su sonido, más completo, podemos [...] designar la voz humana, que en sí aúna el carácter de los instrumentos de viento y de cuerda. [...] La voz humana puede al mismo tiempo percibirse como el sonido del alma mismo, como la resonancia que lo interno tiene según su naturaleza como expresión de lo interno y rige inmediatamente esta exteriorización.
La voz es la prueba definitiva de que la música es el arte más humano, pues todas las personas cuentan con un instrumento por naturaleza. A diferencia de las demás artes exceptuando la danza, cualquier persona con ciertos conocimientos puede hacer música sin necesidad de contar con un material o instrumento; tan solo con la voz y el cuerpo se puede interpretar una melodía o marcar un ritmo y que, con cierta práctica, suene bien.
Esta capacidad innata del ser humano ha marcado el transcurso de la práctica musical a lo largo de la historia. Mientras que los primeros instrumentos musicales estaban bastante limitados, la voz humana permitía la interpretación tanto solista como en conjunto de un repertorio que cada vez era más elaborado. Es por esto que la teoría musical desde la Edad Antigua hasta el Renacimiento trataba esencialmente sobre la música vocal, mientras que los instrumentos aún tenían que perfeccionarse para alcanzar el protagonismo que tuvo en épocas posteriores. Además, hay otro motivo por el que la música vocal siempre ha sido objeto de debate para los teóricos: la unión con la palabra. Esta fusión tan natural entre música y literatura no se puede lograr de una manera eficaz más que con la voz; la música instrumental puede ser programática o mostrar un carácter sugerente pero no puede interpretar las palabras explícitamente como lo hace el canto.
Por tanto, está claro que la voz humana es el instrumento idóneo para unir música y literatura. No obstante, es cuestionable decir que es el instrumento más completo teniendo también en cuenta la música pura. Es cierto que la voz aúna el sonido de la cuerda (las vocales) y del viento, pero la capacidad de los instrumentos musicales ha progresado con el tiempo hasta lograr un nivel de perfeccionamiento asombroso, y esto es algo que no se puede emular con la voz humana (a no ser que en un futuro se llegara a emplear la ingeniería genética). De todas formas, no es muy nesario ni justo comparar la capacidad de la voz con la de otros instrumentos. De lo que sí puede presumir la música vocal es de ser la expresión musical más humana y la que más emociona generalmente al público; sólo hay que ver el protagonismo de la voz en la música a lo largo de toda la historia: desde los ritos antiguos, la música coral y la ópera hasta la música popular urbana que domina el mercado musical actual.
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